No sé qué parte del no me hables en tu vida no ha entendido. Y precisamente hoy, que haríamos nueve meses. Vale, he de reconocerlo. Me encanta, me encanta hablar con él. Diga lo que me diga, aunque me insulte, aunque me diga lo que sea. Me encanta leer e imaginar su voz que me habla, que me habla a mí. Pero estoy harta. Harta de que cada vez que al señorito le viene en gana me habla, y me recuerda lo maraavilloso de aquellos días a su lado, y lo mierda que es mi vida ahora. Harta de que me recuerde que ya no me quiere, y que él tiene el control sobre los dos. Harta de que todos me digan que pase de él, que sé cómo es. Estoy harta, más que harta. Pero lo que más me duele es que no reconozca las cosas. ¿Qué fueron de todos aquellos te quiero, de todas aquellas promesas, de todas aquellas tardes juntos, noches interminables, momentos...? Qué fue de aquello, joder. De verdad lo ha olvidado tan pronto... o es que lo hace para fastidiar. Siempre me ha advertido, que él me podía hacer mucho daño. Pero nunca pensé que llegaría a tanto. Lo odio, sí. Pero lo quiero. No, no lo quiero... lo amo. Y daría cualquier cosa por él, cualquiera. Incluso ahora, que estoy así por él. Incluso ahora, pequeña... "Solo te quiero para que me ayudes con ella..." Esto nunca se me va a olvidar... Supongo que nos jodemos mútuamente, mi "eres como todos", no se le borrará fácil. Pero es lo que hay, no? Siempre me lo ha dicho... Quiero la explicación. La explicación de esta situación... la quiero ya... Pero, ¿cómo era? Si no sabes el porqué, princesa, te lo inventas...
y aquí en el infierno oigo tu voz.